21-06-2009 - Nota
Lulu Sabongi: amada Lulu
por Paola Jarami

Desde hace solo 10 años la Danza Árabe se ha transformado en el boom que conocemos hoy. En América, Chile, Argentina, en Brasil las mujeres de todas las edades, se han enamorado de esta disciplina que les toca el cuerpo y el corazón. En Brasil la historia no es diferente, pero allá sucedió de la mano de una mujer pequeña, de ojos inocentes, llena de energía explosiva y con una capacidad de observación que solo tienen algunos seres especiales.

A Chile ya había venido. Sus alumnas de esa época hablaban de ella con admiración y ganas de revivir la experiencia. En un país como el nuestro acostumbrado a recibir visitas de gran nivel, parece mentira el interés que despertó esta artista que ha reformulado su vida varias veces y que la ha transformado para mejorar continuamente.

Tuvimos que esperarla dos años, pero valió la pena. Lulu Sabongi que fue madre nuevamente recién el año pasado, llego radiante, con fuerza y cargada de lo que mejor sabe hacer: enseñar, bailar, transmitir. Como en Chile la danza árabe es para la mayoría un trabajo de medio tiempo, la única posibilidad de tomar clases es el fin de semana, por lo que arribó, no sin problemas, el viernes 12 de Junio a las 3.40 de la tarde. Como anécdota y después de darnos un fuerte abrazo que casi nos hizo llorar de la emoción, nos contaba que tuvo problemas en Brasil, pues un choque impedía el transito al aeropuerto. Luego el vuelo en el que venía hizo una escala más larga en Montevideo todo lo cual significo una hora y 40 minutos de retraso en su llegada.

En fin y para nuestra buena ventura, Lulu estaba sobre suelo chileno. Acá Galabeya la esperaba, y había convocado a un grupo de las mejores bailarinas y sus ballets para acompañarla en un show impecable.

En este punto debo decir, para hacer más transparente esta columna, que yo fui parte de la producción de este evento y por lo tanto mi opinión puede ser tomada como poco objetiva. Añadiré que pese a ello, he tratado este asunto con la mayor objetividad que puede uno tener sobre algo en lo que uno participa.

La gala estaba programada para la noche del viernes y la elección del teatro obedecía a la magnitud de la bailarina y al tamaño del escenario. El aula Magna del Teatro Manuel de Salas es un muy buen escenario para este tipo de eventos. Las galas Shimmy Night que organiza Galabeya se caracterizan por la puntualidad, pero debido al atraso en el vuelo esta variable importantísima fallo.
Las bailarinas invitadas hicieron gala de su profesionalismo. Fueron puntuales, bellas, colaboradoras y profesionales. El show fue abierto por la invitada estelar Lulu quién mostró una danza con túnica y velos casi como alas sobre una música celta realmente evocadora. El resultado el primer peak de la noche porque ver bailar a esta extraordinaria mujer con los velos flotando por el aire como si fueran olas de mar sobrecoge y hoy al mirar la presentación uno revive ese fantástico momento de belleza y arte sobre la danza .

Cada una de las bailarinas nacionales que siguieron después fueron una bella muestra del momento que vive nuestra danza: Yasmine Lasen y Las Princesas del Cairo, Amira, Naglah y El Ballet de Naglah, Fakaruni, Paola Jara y Tribu Sumbat, Teresa Saba, Mahaila y Nayira Karam, Patricia Aviles, Anne Marie Lolas, Fairuz y el Ballet Balady Al Hayat.

En resumen, la belleza de Lulu Sabongi quién bailó en tres oportunidades, mostrando tres etilos distintos pero igual de bien ejecutados, nos lleno de energía. Las visitas como ella dejan una estela de nuevas creaciones en las bailarinas que aprecian el estudio constante. Creo que el verdaderamente importante acercar a nuestro país a esta clase de bailarines que tienen escuela, y gran trayectoria y que por lo tanto pueden ser un real aporte al nivel colectivo de nuestra amada danza árabe.

 

Lulu Sabongi