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10-09-2008 - Nota
Saidi
por Paola Jara Vilches

El término saidi es un concepto conocido y muy utilizado por las bailarinas de danza del vientre. Ya está asociado al folklore egipcio y se reconoce como el ritmo adecuado para el uso del bastón.

Sin embargo, el saidi va mucho más allá de esta acepción. Recordemos que en su rutina la bailarina va haciendo alusiones a distintas danzas y estilos, pero lo que sigue primando es el espectáculo.

Por ejemplo, cuando usa los zaggats la bailarina hace alusión al folklore y a las gawazi o gitanas del Nilo, de quienes ya hablamos en el artículo pasado. Cuando usa el candelabro hace una alusión al rito del matrimonio. Cuando usa el bastón, entonces, hace un guiño al Alto Egipto y a la región de Saidi.

Saidi, por lo tanto, es más que un ritmo, es una forma de ser; se trata de la comida saidi, la gente saidi, la música saidi y la danza saidi, pertenecientes al sur de Egipto. En ese lugar se usan túnicas con mangas campana, llamadas galabeya. Los hombres, además, llevan turbantes blancos en la cabeza, armados con un pañuelo.

La gente es muy alegre y festiva y la danza es el principal medio de expresión. En su música se utilizan instrumentos apropiados para el exterior, para usar al aire libre, sin amplificación. Los instrumentos característicos son la rebaba (o violín egipcio), el mizmar, el bendir, la darbuka, el massar, el argul y los zaggats.

El medio saidi incluye otros ritmos, como el falahi y el maksoum. Por ejemplo, no es raro que un tema de los Músicos del Nilo parta con un saidi muy tranquilo y termine en un falahi muy intenso.  Los elementos utilizados en la danza se relacionan directamente con la vida cotidiana. El bastón constituye un medio de defensa para los hombres, que las mujeres –las gawazi primero- tomaron a modo de broma, como una forma de jugar con el poder masculino que el bastón representa. En rigor, entonces, no existe una danza femenina del bastón.

El cántaro representa el rito cotidiano de ir a buscar agua. En las zonas rurales de Egipto –y también del Norte de África y de India- es común ver a las mujeres cargando cualquier tipo de utensilio en la cabeza, desde cestos de mimbre hasta pesadas ollas de aluminio. Por lo tanto, al utilizar el equilibrio de un elemento de este tipo en la danza, no debemos pensar en la destreza, sino en esa actividad cotidiana que realizan las mujeres, que para ellas, además, es muy natural.

Más que ejecutar complicados movimientos, la clave para interpretar la danza saidi está en la conexión con la tierra, sentir los dum y marcarlos con los pasos. Como hace sólo un par de días dijo Mohamed El Sayed en su taller del Festival Alf Leyla, el saidi “es una danza pesada”. Por lo tanto, debemos tomarnos el tiempo para sentir esa pesadez vinculándola con la música y el sentimiento de la gente saidi, basado en la alegría.


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