10-10-2011
La esencia de Pilar Fernandez renace
Paola Jarami

¡Pues sí, soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo …!

Miguel de Unamuno, “Niebla”

Cuando conocí a Pilar Fernández no esperaba que fuera más que otra interesante entrevistada, otra profesora (una con  mucha trayectoria, pero no la única que había conocido) relacionada con mi mundo de la danza oriental. La contacté en el marco de su proyecto más conocido, El Festival Nacional de la Danza del Vientre,  en la que junto a un equipo de 4 profesoras, desde hace 10 años  reúnen a mujeres en el Aula Magna del Colegio Manuel de Salas para hablar y bailar la Danza Árabe, la danza árabe que casi nadie conocía, de la época en que Shakira y El clon no habían sumergido al ciudadano común en los sonidos de oriente.

La verdad es que una año y medio después de nuestro primer encuentro, me doy cuenta que ella no es para nada una entrevistada más. Después de unos cuantos cafecitos, horas de conversación diversa, he logrado conocer a una mujer profundamente creativa, vital y llena de la esencia y del espíritu de la mujer que practica la danza oriental, creo yo, desde los comienzos del tiempo. Todo un descubrimiento.

El citar a Miguel de Unamuno, tiene que ver con este descubrimiento. Pilar es Chilena, profundamente chilena, pero es también española, genéticamente española. Las letras de Unamuno de su obra Niebla, creo yo, la describen en su esencia misma. Ella es española de nacimiento, por sus padres y abuelos inmigrantes, de cuerpo por sus formas curvas y por la mirada apasionada y poderosa que trasmite, y por sus pensamientos, tan terrenos y a la vez  tan celestiales que no han podido dedicarse a una sola actividad y ha mezclado de manera sorprendente la danza árabe, la Biodanza, la  orfebrería, y la harina, ja, sí, la harina.

Cuál es el factor común?: El desarrollo personal. Todas estas actividades que Pilar realiza, son actividades que buscan lo que ella encuentra un deber ancestral de la mujer, su desarrollo y vinculación con su cuerpo. Partió participando del Instituto Filosófico Hermético donde buscaba un sistema de desarrollo personal, el cual, permite la elevación del nivel consciente, para verse a sí  misma inmersa y actuando en su propia realidad. Más tarde y continuando con su búsqueda conoce la Biodanza, desarrollada por Rolando Toro, y dado que desde niña había tenido una conexión con el movimiento, este sistema parece ser un compañero de viaje perfecto. Rolando Toro fue un psicólogo de la Universidad de Chile, que desarrolló un sistema reconocido hoy en el mundo entero, la biodanza, originalmente llamada psicodanza, que busca la  integración humana, renovación orgánica, reeducación afectiva y reaprendizaje de las funciones originarias de vida. Pilar participó de vivencias integradoras por medio de la música, del canto, del movimiento y de situaciones de encuentro en grupo que le permitieron estimular su creatividad, afectividad y en general toda su vida. Ella volcaría todo este aprendizaje más tarde en los grupos de mujeres con los que hasta hoy se mantiene en contacto.

Todo su recorrido no había dado aún con ese algo que le permitiera expresar sus emociones de manera fluida. Por ello incursionó en el flamenco de sus ancestros, la técnica Graham e incluso estudió danza moderna en la Escuela Moderna de Música de la Universidad de Chile.

Fue así como buscando intensamente llegó a sus manos el nombre de Ivonne Sanhueza, formadora de muchas de las más antiguas bailarinas de Chile. La buscó, la conoció y encontró por fin lo que andaba buscando.

Todos estos años Pilar ha estado vinculada a la danza árabe y desde ese momento la ha desarrollado pensando en el crecimiento de la mujer, de su autoestima, lo mismo que de su técnica. Para ella la danza tiene un profundo vínculo con la aoutocuración, y la conciencia corporal. Ella llevó este trabajo al Centro de Estudios Árabes de Universidad de Chile pero principalmente le sirvió para mejorar la relación de ella con su cuerpo.

La Pilar Fernandez que conocí el 2010 no era la misma que vi en nuestro último cafecito. Por lo menos por fuera, no es la misma Pilar. Esta Pilar de hoy dejó atrás un cuerpo que no le permitía ser quien en realidad es. La Pilar de hoy renace como el ave fénix de sus cenizas, pero al igual que la leyenda renace fortalecida, y lo principal es que a mi modo de ver, en esencia es la misma Pilar Fernandez, Danzharina.

Ah! Y la Harina? … bueno su verdadera profesión, a la que ha dedicado todos sus años de vida laboral y a la que se dedicaron también sus padres y abuelos es la venta de harina, así que Danzharina:  Danza por el movimiento, zar por la danza del zar como pulso y harina por el nutriente de miles de culturas. Lindo no!